Se trata de una de las mayores exquisiteces de la gastronomía mediterránea

Se trata de uno de los peces más bonitos de nuestras costas. Los que tienen la suerte de hallarlo su zona de pesca sabe de las satisfacciones que su pesca y degustación produce. Habita en zonas cercanas al litoral, sobre fondos arenosos o fangosos, a veces en herbarios, con claros arenosos, o cerca de praderas de posidonias, a una profundidad que oscila entre 1 a 50 m de profundidad, siendo la mas normal entre 8 y 30 metros, encontrándose más profundamente en invierno.

Es el único representante de la familia de los lábridos que vive en los fondos arenosos. Cuando se ve amenazado se entierra rápidamente en la arena, con la cabeza por delante, no saliendo de su encierro hasta que no ha pasado el peligro. Su cuerpo es muy comprimido, la cabeza elevada y frente casi vertical, el arranque de la aleta dorsal se produce en la nuca. Su tamaño puede alcanzar 30 cm de largo. Se alimenta de invertebrados, y pequeños peces, bentónicos (moluscos, crustáceos), o sea los que se encuentran pegados al fondo.
UN VERDADERO MANJAR: Si divertida es esta pesca, se queda corta en relación con el sabor de su carne. Es un verdadero manjar en lo que se refiere a pescados. Su forma de cocinar preferentemente frito. Puede cotizarse a precios elevadísimos, sobretodo en la zona de Baleares y Cataluña. Por el Sur, sus precios, aunque altos, son mas asequibles.
Texto: www.pescaliente.com